miércoles, 13 de julio de 2016

R. P. ALTAMIRA: LOS FALSOS PROFETAS I



DOMINGO SÉPTIMO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
LOS FALSOS PROFETAS I
(Bogotá, año 2016) --- Sermón “A”
Nota: Éste es el sermón “A”, Dios mediante, creemos serán tres. Faltarían aún el “B” y el “C”

(Introducción)

Queridos hijos:

La Santa Iglesia Católica nos pone en este Domingo Séptimo después de Pentecostés el famoso texto sobre los falsos profetas, fíjense si no tendrá actualidad. Comencemos escuchando el Evangelio (San Mateo 7,15-21):

15 Attendite a falsis prophetis, qui veniunt ad vos in vestimentis ovium, intrinsecus autem sunt lupi rapaces :
16 a fructibus eorum cognoscetis eos. Numquid colligunt de spinis uvas, aut de tribulis ficus ?
17 Sic omnis arbor bona fructus bonos facit : mala autem arbor malos fructus facit.
18 Non potest arbor bona malos fructus facere :
neque arbor mala bonos fructus facere.
19 Omnis arbor, quæ non facit fructum bonum, excidetur, et in ignem mittetur.
20 Igitur ex fructibus eorum cognoscetis eos.
21 Non omnis qui dicit mihi, Domine, Domine, intrabit in regnum cælorum : sed qui facit voluntatem Patris mei, qui in cælis est, ipse intrabit in regnum cælorum.

15 Estad atentos con los falsos profetas, los cuales vienen a vosotros con vestimentas de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces:
16 por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo árbol bueno hace frutos buenos, pero el árbol malo hace frutos malos.
18 El árbol bueno no puede hacer frutos malos,
y tampoco el árbol malo hacer frutos buenos.
19 Todo árbol que no hace buen fruto, será cortado y será arrojado al fuego.
20 Por lo tanto, por sus frutos los conoceréis.
21 No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos; ése entrará en el reino de los cielos.

(Cuerpo: Explicación del Evangelio siguiendo al Padre Castellani)

Quería entonces explicarles el Evangelio. Mas no lo haré yo sino el querido Padre Leonardo Castellani (muerto el 15 de marzo de 1981). Leeré un resumen de una prédica dada por él en el año 1966 (la tomamos del libro “Domingueras Prédicas”, Mendoza, Argentina, Ediciones Jauja, año 1997, tomo 1, páginas 193ss):
«El evangelio hoy leído es el final del Sermón Montano y trata de los pseudo-profetas. ¿Dónde están los pseudo-profetas hoy día? En todas partes: son los heresiarcas, los herejes y los falsos doctores. Millares dellos. Ya respondí en otra ocasión (en otro año) a dos pequeñas dificultades que tiene este evangelio, a saber: [Los que dicen] que esa señal que da Cristo «por sus frutos los conoceréis» no sirve, porque llega tarde; el daño ya está hecho: es como si dijéramos: si quieres distinguir los hongos venenosos de los comestibles, cómetelos, y si comes uno y te mueres, es señal de que era venenoso… Pero Cristo no dice así: Dice que observemos el árbol de hermoso aspecto que todavía no frutó, y si da higos y uvas, es bueno; y no es bueno si da abrojos o cápsulas de beleño. ¿Y cuáles son esos frutos malos? Son la mala vida y los vicios de los heresiarcas, primero [agregamos nosotros: y las enseñanzas contrarias al Catolicismo, contrarias a la Verdad]; y las perturbaciones morales, e incluso sociales, que producen las herejías, segundo. *…+ La otra dificultad es que los heresiarcas del Cristianismo no hacen profecías; por tanto no son los pseudo-profetas de que habla Cristo. La respuesta es sencilla: los profetas hebreos eran esencialmente los que enseñaban la religión [aunque alguno también podía llegar a dar una profecía; pero los profetas eran simplemente los que enseñaban la religión]… Los pseudo-profetas, pues, eran los que enseñaban mala religión, o sea, los herejes… Martínez Zuviría [Hugo Wast] decía que en la Argentina no había herejías porque tampoco había Fe. Hay que modificar esa proposición diciendo que en la Argentina no hay herejías como las antiguas, el Pelagianismo o el Luteranismo, pero está la herejía moderna, que es oculta, resume a todas las otras, y es más peligrosa que todas: ella es el modernismo, el naturalismo religioso, el progresismo, o como quieran llamarla. Ella consiste simplemente en suprimir lo sobrenatural y endiosar lo natural [endiosar al ser humano, y/o endiosar todas -o algunas- de las cosas, pensamientos o actividades de él]… Esa herejía central es el fondo común o cimiento de todas las formas del naturalismo herético actual, que son como veinte o más. Tiene muchas cabezas como la Hidra de Lerna1; sólo que la Hidra de Lerna tenía 7 cabezas y ésta tiene como 70. Muchas dellas son contrarias entre sí, aparentemente; y se golpean y patean. Había hecho yo una lista de a dos contrarios… Basta ver por ejemplo el Liberalismo y el Comunismo: los dos se pelean ferozmente; vean, por ejemplo, la carta de anteayer al Presidente Onganía de la Liga de Acción Liberal: babea contra el Comunismo. Y sin embargo tienen un fondo común: “el hombre”, el cual además prescinde de Dios2… El naturalismo consiste en independizarse el hombre de Dios; y el hacerse el hombre independiente de Dios es la esencia del pecado [El Padre Castellani después desarrolla sobre Pelagio, Miguel de Molinos, Rousseau, Madame Waerens y agrega:] Éstos dos [creo se refiere a los dos últimos] corrompieron el Cristianismo convirtiéndolo en un sentimentalismo, en una sensiblería y en una complacencia fangosa de sí mismo. Cuando el Cristianismo está así, poco importa se mantengan o no de labios afuera los dogmas, convertidos en mitos; en mitos hermosos para Unamuno, o en mitos feos para Carducci. Y así progresó el naturalismo, diversificándose en cien facetas, todas con un fondo común. Desde la indiferencia religiosa [todas las religiones son buenas, dan todas lo mismo] hasta el anticlericalismo furioso; y entre estos extremos, toda clase de errores. “Yo no creo en Dios, pero creo en los curas como factor electoral” –dijo Gelsi [qué parecido me suena esto a Colombia+. “Yo creo en Dios y en los curas, pero entrego la Universidad a los comunistas” –dijo Dell’Oro Maini: un ateo y columna de la Iglesia. Y así vino gestándose a través de los siglos la herejía del Anticristo, compendio de todas las herejías, que consiste en la adoración del hombre en lugar de Dios [sean o no sean conscientes de ello las masas]. Convierte tú, primero, al Cristianismo en algo inútil, extrayendo lo sobrenatural. Después, apodérate de la cáscara, o sea: los dogmas vacíos, como mitos, o sea como imágenes poéticas o como recuerdos históricos… Infaliblemente vendrá el tercer paso, el relleno del vacío de lo sobrenatural con lo natural, la sustitución de Dios con el hombre. Porque el hombre es un ser esencialmente dependiente, y siente su dependencia; y si rehúye su verdadera dependencia de Dios, echará mano de otros dioses de quien depender y adorará al Estado, o la razón, o a la ciencia, o a la estética, “obras del hombre”; y finalmente [adorará] al Hombre, sea con el nombre de la Humanidad, o la Libertad, o la Patria o lo que fuere. Si Martínez Zuviría [Hugo Wast] dijera:

“En la Argentina no hay idolatría porque no hay Fe”, habría que decirle: En la Argentina hay más idolatría que en tiempo de los guaraníes; y es una idolatría contaminada de tanguismo. Todo en la Argentina parecería contaminado de tango. Por tanto, frente a esta universal caída, hemos de afirmar con firmeza y hasta el descaro lo sobrenatural; nos va en ello la salvación… Hemos de decir que todos somos “canallitas”, [si somos] dejados a nosotros mismos; que sin Jesucristo, no podemos nada; que Dios es terrible aunque sea también amable; que hay salvación eterna y perdición eterna; que sin religión no hay verdadera moral; que sin la Iglesia no hay salvación; que únicamente Dios puede salvarnos de la nada, y que la nada está en nosotros. Es decir, debemos afirmar todo el Credo de las cosas visibles e invisibles, con su retahíla de milagros y de misterios» [conocer, confesar, afirmar y defender, nuestra Fe, nuestra Santa Religión Católica; y amar y servir a Dios Nuestro Señor Jesucristo].

(Conclusión “que no es conclusión”)

No voy a hacer una “conclusión”, pues deseo hacer -si Dios quiere- tres prédicas sobre este tema. La “conclusión” estará en la última, o en las dos que faltan. Quería simplemente dar un par de aclaraciones. Esta parte puede ser llamada: “Mayor desarrollo sobre el tema”.

La primera aclaración: El Padre Castellani nos enseña que el fondo de todas estas herejías del modernismo o naturalismo es el mismo: Es “el hombre”, el cual además prescinde de Dios. Y que sin embargo, todas estas cabezas de la Hidra del modernismo muchas veces, a pesar del fondo común, se pelean entre sí. Da como ejemplo la herejía del Liberalismo y la del Comunismo que se pelean entre sí “ferozmente” –dice-, pero tienen ese fondo común: El ser humano, “el hombre”, prescindiendo además de Dios, del Dios verdadero, la Santísima Trinidad. Pero el punto que quería aclarar es que el Liberalismo es una herejía. Veamos una nota que trae el mismo libro con el sermón del Padre Castellani:

“Aunque en apariencia sólo es una doctrina económica o política, EN REALIDAD EL LIBERALISMO ES UNA HEREJÍA, y nuestra Historia da prueba suficiente de ello… aquí los políticos liberales nos han dejado desgarrado, despojado y desencuadernado el país [en Colombia es lo mismo; tanto liberales como conservadores, ambos son liberales, profundos los primeros, moderados los segundos, pero liberales al fin]. El político liberal en estas tierras, cuando ve que están en peligro sus “dogmas” (es decir, su ideología), echa mano de cualquier medio para defenderla… Y esto es religioso… La religión está por encima de todo. Lástima que han elegido una religión falsa, de lo peor que hay, una herejía cristiana… esto tiene de curioso esta religión moderna, que trata de que sus adeptos no sepan que es una religión… Tenemos pues que el Liberalismo es una religión que tiene por objeto de culto a la Libertad… La libertad es una palabra muy hermosa por cierto; pero escrita con mayúscula se convierte en un ídolo [es decir: en un falso dios… (la palabra libertad) es una palabra ambigua, pues si no se le añade para qué, es una palabra sin contenido… (es) un poder moverse solamente, y en el poder moverse lo que importa es “el Hacia Dónde”; lo que determina el movimiento –dicen los filósofos- y lo hace chico-grande, bueno-malo, tal o cual, es el término dóndeLa ambigüedad filosófica del estandarte enarbolado el siglo pasado con “Libertad, Libertad, Libertad”, era sólo del estandarte, no de los que lo llevaban. Los que lo llevaban sabían bien lo que querían… llegar al poder del Gran Dinero… y para eso querían gobiernos débiles, o sea parlamentarios, divisiones de poderes, sufragio universal y todo lo demás; y para eso querían una religión débil, el deísmo, y después el Cristianismo liberal [el Catolicismo liberal] y hoy día el modernismo”.

Relacionado con lo anterior: Hay un libro cuyo título es “El Liberalismo es pecado” y que todo católico combativo debería leer, escrito por el sacerdote español, catalán, el Padre Félix Sardá y Salvany (muerto en 1916). Es un libro que fue examinado y elogiado en la época del Papa San Pío X. Allí, el Padre Sardá y Salvany enseña que el Liberalismo es pecado, y es una herejía, un pecado contra la Fe: Porque primero niega todos los dogmas en general, y después cada uno en particular (según va necesitando negarlos, para defender sus falsas doctrinas). Todos en general cuando afirma o supone la independencia absoluta del individuo (o de su “libertad”) y de la sociedad (o el Estado) con respecto a Dios, negando así el dominio y la jurisdicción absolutos de Dios Nuestro Señor Jesucristo sobre ellos. Y seguiría siendo herejía si fuese un Liberalismo más moderado que afirmara la independencia “parcial” del individuo y la sociedad. Niega también el motivo formal de la Fe que es la autoridad de Dios que revela; y el Liberalismo y el liberal sólo admiten -según su criterio- las verdades que a ellos parecen correctas. Hay más para decir, pero hoy no voy a desarrollar más; es un tema interesantísimo. Puede ser tal vez para la prédica de Cristo Rey de este año.

La segunda aclaración es sobre la crítica del Padre Castellani hacia el Tango, crítica que se da en muchos textos de él.

Cuando yo era seminarista, una vez estaba de visita en el Seminario un médico amigo, un médico de mi ciudad. Me refiero al Dr. Raúl Leguizamón (que ahora vive en México; creo en Guadalajara). El Dr. Leguizamón es –me permito decir- un profundo conocer de la obra del Padre Castellani (además de gran conocedor de las mentiras de la “Evolución”). Estábamos caminando por el parque del Seminario y yo le pregunté: “Doctor, ¿por qué el Padre Castellani critica tanto al Tango?”. Y el doctor me dio una respuesta magistral; me dijo: “Porque el Tango es el canto a la naturaleza caída, naturaleza caída sin posibilidad de Redención”. En esta prédica, no entro hoy en la forma de bailar el Tango, que es muy inmoral. Pero volviendo a la respuesta de este médico amigo, yo me quedé pensando, y me dije en mis adentros “esta respuesta es genial; porque es realmente así”. En el Tango se canta al adulterio, a la prostitución, al vicio, al alcoholismo, al casino y a las carreras de caballo, al suicidio, a las depresiones, a las traiciones, a los amores desordenados, a la homosexualidad: En la realidad humana existe eso, sin duda que existe; pero el Tango lo presenta como que hay eso, y no se puede salir de allí, no se puede salir de eso, “sin posibilidad de Redención”; ¡y esto es falso, muy falso!, siempre se puede salir de allí, siempre se puede dejar el pecado. Por eso el Padre Castellani puede decir eso del Tango, y protestar que la Argentina está destruida por el naturalismo religioso o modernismo y ¡por el Tango! La mayoría de los Tangos son así, son “ese” canto. Sin embargo, confieso, que hay Tangos que me gustan mucho, y son muy hermosos y parecen sanos: “Caminito”, “Adiós Pampa mía”, “Volver”; aunque tal vez se pueda decir que aun en esos hay naturalismo (pero eso es hilar demasiado fino).

Se hicieron demasiado largas las aclaraciones.

AVE MARÍA PURÍSIMA.

P. Fernando Altamira

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1 En la mitología griega, la Hidra de Lerna (en griego antiguo Λερναία Ὕδρα) era un antiguo y despiadado monstruo acuático con forma de serpiente policéfala, i.e. de muchas cabezas, cuyo aliento es venenoso, a cual Heracles mató en el segundo de sus doce trabajos. La Hidra poseía la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que perdía o que le era amputada. Su guarida era el lago de Lerna en el golfo de la Argólida (cerca de Nauplia), si bien los arqueólogos han confirmado que este lugar sagrado es anterior incluso a la ciudad micénica de Argos, pues Lerna fue el lugar del mito de las Danaides. Bajo sus aguas había una entrada al Inframundo que la Hidra guardaba.

2 Literalmente decía: “el hombre, prescindente de Dios”.